La educación a lo largo del tiempo
¿Te acuerdas de tu primer día de clases? La verdad es que yo no lo recuerdo. Me refiero a como fue la clase en sí, solo tengo reflejos muy vagos de varios niños a mi alrededor llorando porque la mamá se fue y los dejo, por algunas horas, pero al fin y al cabo los dejo. Era un mar de lágrimas el lugar.
Poco a poco, las clases fueron tomando otro matiz, es decir; comencé a hacer amigos en el aula, y las clases…estando ahí para arruinarnos las alegrías.
No es que no me haya gustado estudiar pero poco a poco, orientado por mis padres, fui agarrando mis apuntes y libros para comenzar a entender lo que me querían enseñar.
Fechas históricas, las cuatro operaciones matemáticas básicas, palabras fundamentales del ingle y el castellano; entre lo más destacado. No terminaba de gustarme, solo fue que se me hizo costumbre ir once años de mi vida a un colegio para aprender algo que no entendía porque debía saberlo.
Reconozco que habían temas interesantes, pero no tantos como el jugar fútbol o salir a pasear con mis compañeros. Sin embargo, tenía como advertencia que en caso no estudiará y pasara con buenas calificaciones no tendría regalos a fin de año, o simplemente, tenía en mente la imagen una buena tunda por no cumplir con lo que me habían dicho.
Ya de adolescente, recuerdo haber visto chicos que ya no querían siquiera asistir a clases. Los temas como Química, Biología y, en especial; el Algebra no eran muy divertidos, para nada.
Pero, surgió un argumento adicional más, tenia no solo que estudiar sino aprender con mayor énfasis pues luego de terminado el colegio vendrían los estudios superiores.
Antes de ello tenia que pasar un examen que era la verdadera pesadilla de cualquier joven común. El problema no era solo que tenía que seguir estudiando sino que había que repasar absolutamente todo lo visto en el colegio.
Muchas personas no lo podían hacer así de fácil, por ello es que optaron por entrar a academias especializadas para recordar todo lo estudiado.
Luego de realizado todo ese sacrificio, ya en la universidad, la principal razón que te motivaba a estudiar es que era la carrera de tu elección, aquella en la que trabajarías por el resto de tu vida.
Acá, la cosa ya va completamente en serio pues se trata de mi vida, sin embargo; surgió algo inesperado pues después de muchos años comencé a agarrarle el gusto al tema.
Es cierto que ni yo mismo lo podía creer pero era cierto, los temas ya me eran más atractivos. Sin embargo, como siempre tenía que estudiar.
A lo largo de toda mi vida, he encontrado distintas motivaciones, todas tenían como único fin, el que pudiera enfrente mió un libro al que debía repasar hoja por hoja, porque eso era bueno para mí.
Hoy, luego de pasar por todo ello, creo que estudiar es interesante, pero hasta ahora no estoy seguro porque tuve que pasar por todo ese proceso, no entiendo porque tuvo que pasar tanto tiempo para llegar a la conclusión descrita anteriormente.
Hoy, en la actualidad, veo que el tema ha cambiado mucho, muy aparte de haberse corregido algunas cosas incoherentes como el solo hecho de memorizar datos. A pesar de ello, veo la misma desazón en los chicos cuando se les indica que hay que ir a estudiar.
¿Acaso eso de estudiar será para siempre?