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YO QUIERO AGUA

Durante mi colegiatura en Nutrición en Holanda pude tomar real conciencia de la importancia del consumo de agua durante la rutina diaria. En efecto en agua es tan importante como respirar para el ser humano ya que participa en casi todos los procesos de intercambio metabólico del cuerpo. Por todos es sabido que el agua ocupa los dos tercios de nuestra composición corporal por tanto es lógico pensar que debemos asistir a nuestro organismo con buenas cantidades de líquido elemento a diario. Incluso si tomamos atención veremos que, al igual que nuestros organismos, el planeta en que vivimos está igualmente conformado de dos tercios de agua, una coincidencia demasiado exacta para mi gusto ya que existe otra analogía entre nuestros organismos y el universo y es la que se refiere a los átomos. En efecto, si tomamos atención veremos que los átomos son como sistemas solares en miniatura siendo los electrones equivalentes a los planetas que giran alrededor del sol. Nada queda al azar en la naturaleza y como Einstein decía, es difícil que Dios haya jugado a los dados en la creación del universo.

 

            Pero volviendo al tema del agua, quisiera hacer hincapié en el tema de la adecuada hidratación de nuestro organismo. Muchas vece nosotros sentimos la necesidad de beber agua y en ocasiones esperamos a que la sed esté instalada para recién proceder a beber agua. Esta práctica debemos de dejarla de lado pues generalmente cuando se instala la sed ya existe un proceso de deshidratación leve y lo ideal sería que este no se instale nunca. Debemos acostumbrarnos a beber abundante agua entre comidas y me refiero a agua pura, aclaro esto porque muchas personas piensan que es lo mismo si se beben una soda, pero debo decirles que el agua de la soda está desnaturalizada y no es buena para nuestro organismo pues produce un desbalance de electrolitos que conduce a una retención de líquidos que tampoco es deseable. Lo aconsejable es beber de uno a dos litros de agua al día y en grandes sorbos pues esto contribuye a un rápido vaciado del estómago promoviendo una rápida hidratación. Siempre se creyó que lo mejor eran sorbos pequeños pero más bien debemos restringir estos cuando los líquidos acompañen a nuestras comidas. Lo ideal es reservar las grandes cantidades de agua para los espacios de dos a tres horas entre las comidas.

 

            El proceso de deshidratación puede ir creciendo lentamente y hacer estragos en nuestro cuerpo. Si de pronto nos sentimos aletargados sin razón aparente es que ya existe un proceso de deshidratación moderado en nuestro cuerpo, luego nuestra orina estará más cargada pues nuestros riñones han dejado de trabajar adecuadamente en un mecanismo de defensa para no seguir perdiendo líquidos. En general, mientras más transparente sea nuestra orina y más frecuente tanto mejor. Además el agua ayuda a que los nutrientes atraviesen las membranas celulares promoviendo una adecuada asimilación de los mismos. Para graficar cuan grave puede ser un proceso de deshidratación me gustaría traer a la memoria el caso de la atleta suiza que compitió en la maratón para mujeres en las olimpiadas celebradas en Los Ángeles 1984. El recuerdo de estas imágenes son escalofriantes y conmovedoras, se apreciaba a la atleta ingresar al estadio para la vuelta final pero poco a poco se iba apagando y sus músculos no le respondían, estaba doblada, ya casi en el suelo y caminaba erráticamente pero en gran esfuerzo continuó pese a que le indicaban que abandonara la competencia, un ejemplo de pundonor pero también de lo que puede significar un proceso de deshidratación severo.

Filed under: Uncategorized by Theodore @ 8:30 am | Top   

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